Mi pequeño desastre
No podía creer todo lo que
había pasado en mi vida, aquí estaba yo con mi vestido blanco, lista para
casarme. Llevaba un año organizando mi boda, y todo era perfecto, mi vestido,
mi cabello, el maquillaje, el salón, hasta el anillo que me había y Benjamín
era un novio prefecto, hacía 4 años que estaba con él y tenía un buen trabajo,
era dulce, amigable. Era simplemente perfecto.
La puerta mi habitación sonó y
después de un "pase" entro Cristian
Johnson, mi mejor amigo y un desastre de persona. Lo había conocido en la
primaria y siempre había sido igual. Un completo desastre, pero uno muy
divertido. Tal vez por esa razón era mi amigo, al igual que mis padres yo
siempre había sido o intentado ser la perfección en persona, y cuando conocí Cris, el chico que hizo darme un baño de
lodo no deseado, pero divertido, no pudimos evitar ser amigos. La combinación
perfecta, yo la casi perfección y él el completo desastre, éramos como el ying
y el yang.
– Te vez hermosa Isa – él era
la única persona que me seguía llamando así, mi nombre era Isabel Taylor y
cuando era niña todos me llamaban Isa, cuando crecí todos dejaron de llamarme
así, todos excepto él.
– Gracias Cris – Mire a
Cristian fijamente. Él es alto, tenía los ojos azules y una sonrisa que mataba
a casi todas las chicas y luego me mire en el espejo, yo soy de baja estatura,
aunque no me gusta que lo mencionen, tenía el pelo castaño y los ojos marrones.
Sin darme cuanta tenía a
Cristian a mi lado, mientras me ofrecía su mano, y se la di. Me jalo hacia él
tomándome por la cintura sin soltarme la mano, yo lo tome por el hombro y
comenzamos a bailar como cuando éramos niños. Recuerdo que lo hacía jugar a la
hora del té conmigo y después lo ponía a bailar junto a mí. Cuando estaba con
él sentía que podía dejar de intentar ser la perfecta Isabel para poder ser yo
misma.
– Estás loco Johnson – él sonrió y me dijo.
– Todos dirán que vas a bailar
el primer vals con Benjamín, pero solo nosotros dos sabemos que fue conmigo,
al igual que todas tus primeras experiencias – Lo mire a los ojos, esos
hermosos ojos azules, y sentí como me sonroje.
Llevaba mucho tiempo conocer a
Cris y en ese tiempo habíamos hecho muchas cosas, y por alguna razón para mí,
él siempre era el primero en todo. Mi primer beso fue con él a los 14 años,
estaba muy nerviosa porque estaba a punto de tener novio y no sabía cómo besar
así que mientras caminaba en mi habitación de un lado a otro, de la nada se paró
me llevo al balcón y me beso, sin darme cuanta se lo seguí, cuando nos
separamos me di cuenta de que me había gustado, sentí como me sonrojaba y me
dijo.
– Listo, ya sabes besar y no
lo haces mal – me dijo con una de sus típicas sonrisas. Mire a mí alrededor.
– ¿Por qué me trajiste al balcón? – él
me miro un poco avergonzado.
– Bueno, fue tu primer beso y
tenía que ser en un lugar bonito ¿no? – vi hacia afuera donde daba el patio de
mi casa él cual no era nada feo, volví mi vista a él y lo abrace.
– Eres el mejor amigo que
pueda tener – después de eso le di un beso en la mejilla y volvimos a mi
habitación.
Y así fue mi primer beso, y
fue de Cristian, y a decir verdad no puedo pensar en uno mejor. Cris no solo
fue el dueño de mi primer beso, también fue el dueño de mi primera vez. No
piensen mal, tenía 17 años y mi novio de ese entonces quería estar conmigo,
pero yo no estaba segura de sí me gustaría o no, creía estar lista, pero no
creía, ni sentía que debía de ser con él. La primera vez de una mujer es
importante y me exasperaba saber que él no era el indicado y mi mejor amigo lo sabía
muy bien, tanto que un día me sito en el restaurante de un hotel muy lujoso, me
puse mi mejor ropa y fui, ahí en el restaurante, hablamos.
– Isa, sé que quieres tener tu
primera vez con alguien que sabes que siempre va a estar a tu lado, y sé que es
una ocasión especial para ti – lo mire un tanto confundida – pensé que tal vez
la podrías tener conmigo – recuerdo que ese día no supe como mis ojos no se
salieron de mis ojo.
– ¿Cómo? – dije completamente
sorprendida.
– Sé que esto es raro – dijo inmediatamente
– pero quien mejor que tu mejor amigo para hacer esto, sabes que nunca te haría
daño y te aseguro que esto no afectara en lo absoluto nuestra amistad – me dijo
con una sonrisa. – y sé que soy un desastre, pero ten por seguro que no quiero
un hijo a esta edad – me reí junto con él.
– Yo tampoco lo quiero – le
sonreí y asentí – de acuerdo Cristian.
– Genial, porque tengo una
habitación reservada y no quería meter a cualquier mujer a un hotel tan lujoso,
luego se iban a creer muy importantes – le pegue.
Después de la cena fuimos a la
habitación y bueno, ustedes sabrán lo que paso ¿no?, solo diré que no me
arrepiento en absoluto de lo que paso, en todo momento fue muy tierno conmigo y
me cuido mucho. Nuestra relación pasó a otro nivel después de eso, teníamos
muchísima más confianza y no había nada que no pudiéramos hacer juntos. Volví a
la realidad, cuando Cris me volvió a hablar.
– Isa, hay algo que debo
preguntarte – lo mire, era la primera vez en mucho tiempo que lo veía serio. –
¿estas segura de que te quieres casar? – él me miraba fijamente a los ojos.
– Si – dije segura – no puedo
encontrar a un mejor hambre que Benjamín – le respondí un tanto confundida ¿Por
qué me decía esto?
– Yo sé que Benjamín es un
gran hombre y una buena persona, pero, ¿Lo amas? – ¿amarlo? Nunca me había
preguntado eso, yo lo quería y era un hombre ideal para cualquier mujer.
– Eso creo – lo pensé un
momento – Si me voy a casar con él, es porque lo hago ¿no? – él suspiro. –
También lo podrías querer mucho y lo importante ¿Él te ama?
– Debe de hacerlo, se va a
casar conmigo – muchas dudas comenzaron a surgir de mi cabeza. – ¿A qué viene
todo esto?
– A que no quiero que cometas
un error.
– ¿Un error? – dije aún más
confundida.
– Te amo Isa, y siempre lo he
hecho – lo mire sorprendida – no quiero que te cases – acomodo un mechón
rebelde – a mí no me importa que no seas perfecta.
Me dejo un pequeño beso en los
labios después de decirme eso, entonces mi padre toco la puerta para decirme
que ya era la hora de irnos a la iglesia, mire a Cristian una vez más y salí de
la habitación. Llegue a la iglesia y la
marcha nupcial comenzó a sonar a mí alrededor, entre con pasos lentos pero
decididos a la iglesia y vi a los invitados. Benjamín estaba en frente de mí
pero mi atención no estaba en él, ni en su traje Armani, en lo único que podía pensar
era en Cristian, que estaba en primera fila. Maldito Cris, no me pudo decir
esto hace algunos meces.
Durante toda la ceremonia solo
pude pensar en todo lo que había vivido con Cristian, en todo lo que hemos
pasado. Gracias a él había vivido las mejores experiencias de mi vida, como
saltar en bungee o la primera vez que me puse borracha, bueno, esa no fue una
buena experiencia, pero al menos sé que me cuido de todos los depravados. Preste
atención a la boda cuando benjamín empezó a decir sus votos, pero logre
percatarme de como Cris salió de la iglesia. No quería que se fuera, lo quería
en mi vida, pero no podía ir por él, no ahora. Volví mi vista hacia benjamín en
el momento que dijo…
– Te amo porque eres la mujer
más "perfecta" que conozco – yo no soy perfecta y recordé lo que me
dijo Cristian "a mí no me importa que no seas perfecta" él me amaba tal
y como era y yo lo amaba a él, éramos como él ying y el yang, nos complementábamos.
Voltee mi vista a todos los invitados, luego a Benjamín y al sacerdote.
– No soy perfecta y ya no
quiero aparentar serlo – dije en un susurro de voz. – Lo siento Benja – me
quite el anillo y se lo di, no sin antes escuchar un “oh” de los invitados – te
quiero mucho, pero no puedo casarme contigo.
– Es por Cristian ¿no? – lo mire
sorprendida y él me sonrió – te entiendo hermosa, y si me dejaste me alegra que
sea por alguien que te va a cuidar tanto o más de lo que yo lo hubiera hecho, te
recomiendo que vallas con él porque creo que pensaba irse.
Abrace a Benjamín y salí
corriendo de la iglesia sin importarme la mala cara que tenía mi madre y la de
Benjamín, esas mujeres daban miedo, y más juntas, mientras tanto mi padre tenía
una sonrisa más grande que la del gato de Alicia en el país de las Maravillas.
Le marque a Cris una y otra vez, pero este no me contesto, estaba empezando a
estresarme y sentir las lágrimas queriendo salir de mis ojos, entonces recordé
algo, había un lugar que Cristian y yo amábamos. Fui hasta la costa sin importarme
estar vestida de novia. Mi vestido y peinado eran un desastre y cuando llegue a
la costa lo vi ahí sentado en nuestra banca favorita entonces me acerque a él.
– No te fuiste – le dije a
punto de llorar.
– Te prometí que nunca lo
haría – sonreí como tonta. – estas hecha un desastre – dijo riéndose.
– Creo que es la primera vez
que yo soy un desastre y tu estas perfecto – me sonrío. – no me case y no lo
pienso hacer a menos que él novio seas tú – su sonrisa se hizo más grande – Te
amo Cristian siempre lo he hecho y me molesta que allá tenido que pasar todo esto
para darme cuenta que lo hago.
- Yo también te amo Isa, porque para mí eres perfecta a
pesar de tus defectos
- Yo Te amo por ser mi pequeño desastre
FIN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario