viernes, 16 de mayo de 2014

Mi pequeño desastre



No podía creer todo lo que había pasado en mi vida, aquí estaba yo con mi vestido blanco, lista para casarme. Llevaba un año organizando mi boda, y todo era perfecto, mi vestido, mi cabello, el maquillaje, el salón, hasta el anillo que me había y Benjamín era un novio prefecto, hacía 4 años que estaba con él y tenía un buen trabajo, era dulce, amigable. Era simplemente perfecto.

La puerta mi habitación sonó y después de un  "pase" entro Cristian Johnson, mi mejor amigo y un desastre de persona. Lo había conocido en la primaria y siempre había sido igual. Un completo desastre, pero uno muy divertido. Tal vez por esa razón era mi amigo, al igual que mis padres yo siempre había sido o intentado ser la perfección en persona, y cuando conocí  Cris, el chico que hizo darme un baño de lodo no deseado, pero divertido, no pudimos evitar ser amigos. La combinación perfecta, yo la casi perfección y él el completo desastre, éramos como el ying y el yang.

– Te vez hermosa Isa – él era la única persona que me seguía llamando así, mi nombre era Isabel Taylor y cuando era niña todos me llamaban Isa, cuando crecí todos dejaron de llamarme así, todos excepto él.
– Gracias Cris – Mire a Cristian fijamente. Él es alto, tenía los ojos azules y una sonrisa que mataba a casi todas las chicas y luego me mire en el espejo, yo soy de baja estatura, aunque no me gusta que lo mencionen, tenía el pelo castaño y los ojos marrones.

Sin darme cuanta tenía a Cristian a mi lado, mientras me ofrecía su mano, y se la di. Me jalo hacia él tomándome por la cintura sin soltarme la mano, yo lo tome por el hombro y comenzamos a bailar como cuando éramos niños. Recuerdo que lo hacía jugar a la hora del té conmigo y después lo ponía a bailar junto a mí. Cuando estaba con él sentía que podía dejar de intentar ser la perfecta Isabel para poder ser yo misma.

– Estás loco Johnson – él sonrió y me dijo.
– Todos dirán que vas a bailar el primer vals con Benjamín, pero solo nosotros dos sabemos que fue conmigo, al igual que todas tus primeras experiencias – Lo mire a los ojos, esos hermosos ojos azules, y sentí como me sonroje.

Llevaba mucho tiempo conocer a Cris y en ese tiempo habíamos hecho muchas cosas, y por alguna razón para mí, él siempre era el primero en todo. Mi primer beso fue con él a los 14 años, estaba muy nerviosa porque estaba a punto de tener novio y no sabía cómo besar así que mientras caminaba en mi habitación de un lado a otro, de la nada se paró me llevo al balcón y me beso, sin darme cuanta se lo seguí, cuando nos separamos me di cuenta de que me había gustado, sentí como me sonrojaba y me dijo.

– Listo, ya sabes besar y no lo haces mal – me dijo con una de sus típicas sonrisas. Mire a mí alrededor.
– ¿Por qué me trajiste al balcón? – él me miro un poco avergonzado.
– Bueno, fue tu primer beso y tenía que ser en un lugar bonito ¿no? – vi hacia afuera donde daba el patio de mi casa él cual no era nada feo, volví mi vista a él y lo abrace.
– Eres el mejor amigo que pueda tener – después de eso le di un beso en la mejilla y volvimos a mi habitación.

Y así fue mi primer beso, y fue de Cristian, y a decir verdad no puedo pensar en uno mejor. Cris no solo fue el dueño de mi primer beso, también fue el dueño de mi primera vez. No piensen mal, tenía 17 años y mi novio de ese entonces quería estar conmigo, pero yo no estaba segura de sí me gustaría o no, creía estar lista, pero no creía, ni sentía que debía de ser con él. La primera vez de una mujer es importante y me exasperaba saber que él no era el indicado y mi mejor amigo lo sabía muy bien, tanto que un día me sito en el restaurante de un hotel muy lujoso, me puse mi mejor ropa y fui, ahí en el restaurante, hablamos.

– Isa, sé que quieres tener tu primera vez con alguien que sabes que siempre va a estar a tu lado, y sé que es una ocasión especial para ti – lo mire un tanto confundida – pensé que tal vez la podrías tener conmigo – recuerdo que ese día no supe como mis ojos no se salieron de mis ojo.
– ¿Cómo? – dije completamente sorprendida.
– Sé que esto es raro – dijo inmediatamente – pero quien mejor que tu mejor amigo para hacer esto, sabes que nunca te haría daño y te aseguro que esto no afectara en lo absoluto nuestra amistad – me dijo con una sonrisa. – y sé que soy un desastre, pero ten por seguro que no quiero un hijo a esta edad – me reí junto con él.
– Yo tampoco lo quiero – le sonreí y asentí – de acuerdo Cristian.
– Genial, porque tengo una habitación reservada y no quería meter a cualquier mujer a un hotel tan lujoso, luego se iban a creer muy importantes – le pegue.

Después de la cena fuimos a la habitación y bueno, ustedes sabrán lo que paso ¿no?, solo diré que no me arrepiento en absoluto de lo que paso, en todo momento fue muy tierno conmigo y me cuido mucho. Nuestra relación pasó a otro nivel después de eso, teníamos muchísima más confianza y no había nada que no pudiéramos hacer juntos. Volví a la realidad, cuando Cris me volvió a hablar.

– Isa, hay algo que debo preguntarte – lo mire, era la primera vez en mucho tiempo que lo veía serio. – ¿estas segura de que te quieres casar? – él me miraba fijamente a los ojos.
– Si – dije segura – no puedo encontrar a un mejor hambre que Benjamín – le respondí un tanto confundida ¿Por qué me decía esto?
– Yo sé que Benjamín es un gran hombre y una buena persona, pero, ¿Lo amas? – ¿amarlo? Nunca me había preguntado eso, yo lo quería y era un hombre ideal para cualquier mujer.
– Eso creo – lo pensé un momento – Si me voy a casar con él, es porque lo hago ¿no? – él suspiro. – También lo podrías querer mucho y lo importante ¿Él te ama? 
– Debe de hacerlo, se va a casar conmigo – muchas dudas comenzaron a surgir de mi cabeza. – ¿A qué viene todo esto?
– A que no quiero que cometas un error.
– ¿Un error? – dije aún más confundida.
– Te amo Isa, y siempre lo he hecho – lo mire sorprendida – no quiero que te cases – acomodo un mechón rebelde – a mí no me importa que no seas perfecta.

Me dejo un pequeño beso en los labios después de decirme eso, entonces mi padre toco la puerta para decirme que ya era la hora de irnos a la iglesia, mire a Cristian una vez más y salí de la habitación. Llegue a la iglesia y  la marcha nupcial comenzó a sonar a mí alrededor, entre con pasos lentos pero decididos a la iglesia y vi a los invitados. Benjamín estaba en frente de mí pero mi atención no estaba en él, ni en su traje Armani, en lo único que podía pensar era en Cristian, que estaba en primera fila. Maldito Cris, no me pudo decir esto hace algunos meces.

Durante toda la ceremonia solo pude pensar en todo lo que había vivido con Cristian, en todo lo que hemos pasado. Gracias a él había vivido las mejores experiencias de mi vida, como saltar en bungee o la primera vez que me puse borracha, bueno, esa no fue una buena experiencia, pero al menos sé que me cuido de todos los depravados. Preste atención a la boda cuando benjamín empezó a decir sus votos, pero logre percatarme de como Cris salió de la iglesia. No quería que se fuera, lo quería en mi vida, pero no podía ir por él, no ahora. Volví mi vista hacia benjamín en el momento que dijo…

– Te amo porque eres la mujer más "perfecta" que conozco – yo no soy perfecta y recordé lo que me dijo Cristian "a mí no me importa que no seas perfecta" él me amaba tal y como era y yo lo amaba a él, éramos como él ying y el yang, nos complementábamos. Voltee mi vista a todos los invitados, luego a Benjamín y al sacerdote.
– No soy perfecta y ya no quiero aparentar serlo – dije en un susurro de voz. – Lo siento Benja – me quite el anillo y se lo di, no sin antes escuchar un “oh” de los invitados – te quiero mucho, pero no puedo casarme contigo.
– Es por Cristian ¿no? – lo mire sorprendida y él me sonrió – te entiendo hermosa, y si me dejaste me alegra que sea por alguien que te va a cuidar tanto o más de lo que yo lo hubiera hecho, te recomiendo que vallas con él porque creo que pensaba irse.

Abrace a Benjamín y salí corriendo de la iglesia sin importarme la mala cara que tenía mi madre y la de Benjamín, esas mujeres daban miedo, y más juntas, mientras tanto mi padre tenía una sonrisa más grande que la del gato de Alicia en el país de las Maravillas. Le marque a Cris una y otra vez, pero este no me contesto, estaba empezando a estresarme y sentir las lágrimas queriendo salir de mis ojos, entonces recordé algo, había un lugar que Cristian y yo amábamos. Fui hasta la costa sin importarme estar vestida de novia. Mi vestido y peinado eran un desastre y cuando llegue a la costa lo vi ahí sentado en nuestra banca favorita entonces me acerque a él.

– No te fuiste – le dije a punto de llorar.
– Te prometí que nunca lo haría – sonreí como tonta. – estas hecha un desastre – dijo riéndose.
– Creo que es la primera vez que yo soy un desastre y tu estas perfecto – me sonrío. – no me case y no lo pienso hacer a menos que él novio seas tú – su sonrisa se hizo más grande – Te amo Cristian siempre lo he hecho y me molesta que allá tenido que pasar todo esto para darme cuenta que lo hago.
- Yo también te amo Isa, porque para mí eres perfecta a pesar de tus defectos
- Yo Te amo por ser mi pequeño desastre


FIN.